JWPsych3 · Zaragoza

Terapia de pareja y familia

Comprender el vínculo y abrir otras formas de conversar.
Imagen
Profesional y paciente conversando en una consulta con tonos lavanda y rosa

Cuando el vínculo se vuelve difícil

La atención relacional invita a observar lo que ocurre entre las personas.

Conversaciones que se repiten

Cuando el diálogo vuelve una y otra vez al mismo punto.

Cambios de convivencia

Cuando una nueva etapa exige revisar acuerdos y expectativas.

Distancia emocional

Cuando cuesta expresar lo que se necesita del otro.

Decisiones compartidas

Cuando es necesario conversar sobre el futuro de la relación.
Una atención cercana

Cada voz necesita su lugar

No se trata de buscar quién tiene razón, sino de comprender cómo se construyen las dificultades y qué posibilidades ve cada persona. La participación y los objetivos se acuerdan al iniciar el proceso.
Pareja sentada en una sesión de orientación psicológica

Dos ámbitos de trabajo

Pareja

Lo que ocurre entre dos
Explorar formas de comunicación, expectativas y momentos de desconexión.

Familia

La convivencia
Dar espacio a las distintas miradas y a los cambios del sistema familiar.

Encuadre

Cómo participamos
Aclarar quién acude, qué se quiere trabajar y cómo se revisan los acuerdos.

Hablemos de cómo iniciar el encuentro

Al contactar, indica quiénes desean participar y qué os gustaría poder abordar.
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Sala de conversación con sofá rosa palo y un sillón lavanda

Preguntas sobre la terapia relacional

Al solicitar cita se revisa quiénes participarán y cómo conviene organizar el primer encuentro. Explica el motivo de consulta y las posibilidades de asistencia de cada persona.

El objetivo no se presupone. Se acuerda con las personas participantes y puede incluir comprender la relación, explorar cambios o conversar sobre decisiones que necesiten tomar.

Las diferencias de perspectiva forman parte de la conversación. El primer trabajo consiste en escuchar esas miradas y concretar qué propósito compartido puede orientar los encuentros.

Puedes consultar de forma individual sobre tu experiencia en la relación. Ese espacio tiene un encuadre diferente y permite valorar cómo deseas abordar la situación.

Sí, puedes plantear dificultades relacionadas con acuerdos, comunicación o cambios familiares. Se hablará de quiénes deberían participar y de las necesidades de cada etapa.