JWPsych3 · Zaragoza

Psicología infantil y adolescente

Escucha y atención al desarrollo, con la familia presente.
Imagen
Sala infantil con mesa de juego e iluminación tenue

Dos etapas, necesidades diferentes

La forma de conversar y de participar se adapta al desarrollo y al motivo de consulta.
Niña sentada junto a una profesional en una consulta

Infancia: expresar y comprender

Joven conversando con una terapeuta

Adolescencia: identidad y vínculos

Paso a paso

Un comienzo compartido con la familia

La participación de los adultos responsables se acuerda desde el principio.
1

Primer contacto

Los responsables explican el motivo y las circunstancias de la consulta.
2

Escucha adaptada

Se busca una forma de expresión adecuada a la edad y a cada persona.
3

Acuerdos de trabajo

Se aclara cómo participará la familia y cómo se revisará el proceso.
Una atención cercana

Mirar más allá de una conducta aislada

Las emociones se expresan de muchas formas. Importa entender qué sucede en casa, en los estudios y en las relaciones, sin reducir a una persona a una dificultad concreta.
Espacio infantil con mesa baja y materiales de juego

Preguntas que orientan el encuentro

Construimos una visión del contexto para decidir cómo acompañar.
Desarrollo y contexto

Cambios recientes

Qué ha cambiado y desde cuándo se nota la preocupación.

Formas de expresión

Cómo comunica lo que siente y qué le ayuda a hacerlo.

Entorno cotidiano

Qué ocurre con los vínculos, el colegio y la convivencia.

Recursos familiares

Qué apoyos y rutinas están siendo útiles.

Preguntas sobre la atención infantojuvenil

El primer contacto debe realizarlo una persona adulta responsable del menor. Al reservar se aclarará quién debe acudir al primer encuentro y qué información conviene traer.

La participación se adapta a la edad, el motivo y el momento del proceso. Se explica cuándo es útil un encuentro familiar y cuándo puede ser conveniente un espacio individual.

Antes de comenzar se aclaran con el adolescente y sus responsables las condiciones del espacio y cómo se compartirá la información relevante. Las dudas sobre este acuerdo pueden plantearse desde la primera cita.

Si existen documentos relacionados con la consulta, puedes comentarlo al reservar. Se valorará qué materiales resultan útiles y cómo compartirlos por una vía adecuada.

Sí, las dificultades de convivencia pueden ser un motivo para pedir orientación. El encuentro permite conocer las perspectivas de la familia y decidir qué tipo de atención resulta más adecuado.